..qué sentido tiene..

¿Cuántas veces has tenido ese sentimiento de frustración que surge cuando, por más que le explicas a tu pareja algo que no te agrada de su comportamiento, no llegan a ningún acuerdo?

¿Cuántas veces te ha sucedido que, a pesar de los regaños o castigos impuestos a tu hijo/a, parece no importarle lo que tú le pides que haga o deje de hacer?

¿Cuántas veces, a pesar de una señal de “no estacionarse”, estacionas tu auto y piensas “no me tardo ni un minuto”?

Ahora, en tiempos difíciles de COVID-19, ¿cuántas personas has visto sin protección alguna?

Usted puede hacer lo que quiera, al cabo, nadie le dice nada.

Esta frase era el título de una columna en uno de los periódicos de circulación más importantes de mi ciudad. Esta columna publicaba situaciones cotidianas en las que algunos ciudadanos (incluso autoridades) cometían abusos e infracciones a cualquier ley o norma social impuesta por el gobierno, y no pasaba nada. No había detenidos, no había multas ni culpables ante la Ley.

Aún ahora, en las Redes Sociales, proliferan los videos e imágenes con texto con fines “humorísiticos” que muestran a personas realizando actividades fuera de todo orden legal, tienen un universo de miles o millones de visitas o símbolos de “like”, pretendiendo que divierten o son atrevidas, pues rompen con las reglas sociales. Igulamente, sin castigos ni medidas que regulen las acciones.

El que no tranza, no avanza.

Recuerdo la publicación que en el 2015 hice “y ahora, qué les digo a mis hijos”, (https://reflexionarte2013.wordpress.com/2015/03/15/y-ahora-que-les-digo-a-mis-hijos/) en la que abordaba la problemática familiar en la que intentas formar hijos con los valores aprendidos en el hogar, pero pareciera que el mundo entero se empeña en enseñarles otro tipo de valores, diferentes a los propios.

Por supuesto que entendiendo la realidad y la diferencia generacional entre padres a hijos y la influencia que los medios masivos de comunicación tienen sobre las nuevas generaciones, se hace aún más difícil para los padres transmitir los valores que adquirimos en nuestros hogares.

Y cuando el comportamiento de nuestros hijos o de las personas con quienes convivimos, no la consideramos correcta, una de las reacciones que tenemos, si no la más común, es pretender cambiar dicho comportamiento, mediante la imposición de nuestra autoridad, los regaños o castigos.

Pero, te has preguntado, ¿qué sentido tiene cambiar el comportamiento de una persona, si no cambia su sistema de creencias?

Todas las personas tenemos un sistema de creencias, el cual es nuestra propia “imagen de la realidad” y es accionado por un “sistema de engranes mentales” que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida y que impulsan nuestras respuestas. En este sistema, se encuentran hubicadas todas las experiencias, aprendizajes, valores, normas, pensamientos, hipótesis, miedos, logros, que desde niños adquirímos, y que sin objeción alguna, creemos verdaderas.

Este sistema no es inalterable, se van modificando los engranes conforme vamos transitando nuestra vida, a través de nuevos aprendizajes, nuevas experiencias.

Podemos pedirle a nuestro hijo que limpie y ordene su recámara, pero mientras él crea que “tiene derecho a tener su recámara como él quiera”, se convertirá en un dilema muy serio. Podremos decirle que su comportamiento no es correcto y que debe limpiar su recámara, de lo contrario, lo castigaremos, y entonces, quizá haga lo que le pedimos, por temor al castigo, pero en su sistema de creencias, él seguirá pensando que tiene derecho a tener su recámara como quiera. Incluso le podremos dar “un premio” por obedecernos, pero sólo hemos modificado su comportamiento.

De nada servirán miles de soldados más en las calles, miles de semáforos más, cientos de nuevas leyes que restrinjan o “regulen” las actividades de la sociedad, o aislarnos socialmente por una pandemia, mientras el mensaje más poderoso y contínuo que se ha enviado a la sociedad por parte de los líderes sociales, alimenta la creencia de que quien tiene el poder lo tiene todo, y puede hacer lo que quiera.

Sin embargo, pensando en la individualidad, en muy impotante hacer un análisis de nuestras creencias, pues seguramente, algunas de ellas las adquirimos sin entender su significado o importancia, y actuamos en consecuencia, incluso, a pesar de no estar muy de acuerdo con “nosotros mismos”. Es decir, tenemos creencias que nos impulsan, nos motivan y otras, que nos limitan.

Lo que considero que es muy importante es que si siempre visualizamos el comportamiento que no nos agrada de una persona y no nos detenemos un instante a entender su sistema de creencias, estaremos permanentemente en una lucha, pues nuestras diferentes “realidades”, nuestros diferentes engranes, nos harán actuar diferente.

Genio y figura, hasta la sepultura.

Dicen que las personas no cambian jamás, algo que pudiera ser probable en sus valores y creencias más profundas. Así que debemos cuidarnos de las personas “camaleón”, aquellas que son capaces de cambiar su comportamiento según su conveniencia, pero que tarde que temprano, actuarán de acuerdo a sus creencias, sin importarles lo que tú hayas hecho, o dejado de hacer por ellas.

Es muy importante estar conscientes de nuestras decisiones y acciones, por convicción, siguiendo el patrón de nuestros valores y creencias que nos ayudan o limitan, moderando alguno de nuestos comportamientos, aprendiendo de otras experiencias y modificando especialmente aquellas creencias limitantes.

Te comparto un poco más sobre nuestro sistema de creencias. https://libresviajeros.com/sistema-de-creencias/